LOS SUCESOS DE YESTE
TRAILER DE LA PELÍCULA DOCUMENTAL
En la península Ibérica, los Reyes
Católicos fueron el origen del Estado moderno en los reinos hispánicos y su
reinado el germen de la formación de España. Isabel era heredera al trono de
Castilla en virtud del Tratado de los Toros de Guisando (1468) y Fernando
heredero de la Corona de Aragón. En 1494 el pontífice Alejandro VI les otorgó
el título de “reyes católicos”. El reinado se inició con una guerra civil en
Castilla (1475-1479) que enfrentó a Isabel y sus partidarios (incluyendo la
corona de Aragón) con su sobrina Juana “la Beltraneja” y sus partidarios
(incluyendo al reino de Portugal). El conflicto se saldó con la victoria de
Isabel.
Una unión personal.
La monarquía de los Reyes
Católicos se constituyó sobre la base de la unión
personal de los monarcas. Cada uno de ellos aportó los territorios que
conformaban las Coronas de Castilla y Aragón.
Esta unión personal o dinástica no supuso la unidad territorial e
institucional de las dos Coronas, ya que cada uno de los componentes de la
monarquía mantuvo sus instituciones políticas, su sistema de recaudación de
impuestos, sus monedas, lenguas, leyes, aduanas y usos tradicionales.
Legalmente, los súbditos de una Corona eran considerados extranjeros en la otra.
El centro de la monarquía unida basculó enseguida hacia Castilla. Era más
extensa, poseía mayor dinamismo económico, estaba más poblada y sus territorios
estaban más unificados que los aragoneses y mostraban menos oposición al
intervencionismo regio.
Consolidación del poder real y
fortalecimiento de las instituciones
La unión personal se convirtió en
una unión política que planteaba tres objetivos: la consolidación del poder
real, el dominio peninsular y la unidad religiosa de los súbditos, procurando
reducir la influencia de la nobleza. Encontraron dificultades para conseguirlo
por la situación en que se encontraba la Hacienda y la resistencia de nobleza y
clero a perder el poder político que ostentaban.
La consolidación del poder real se llevó a cabo a través del
fortalecimiento de las instituciones ya existentes y la creación de otras
nuevas. En las Cortes de Toledo (1480) se reorganizó el Consejo Real de
Castilla: sus miembros serían letrados en su mayoría a partir de ahora y
llamados por los monarcas.
1.
En la corona de Castilla:
a. En materia
de justicia, se consolidaron las Chancillerías
(Valladolid y Granada).
b. Se creó la
Santa Hermandad (Cortes de Madrigal, 1476), un cuerpo armado destinado a
combatir el bandolerismo que generaba
inseguridad y entorpecía el tráfico mercantil.
c. Se creó un
ejército profesional y permanente, controlado por la monarquía.
d. Sometieron
a revisión las mercedes concedidas por reyes anteriores (Cortes de Toledo de
1480), lo que permitió recuperar parte del patrimonio real.
e. Los
recursos de la monarquía se vieron
acrecentados con las concesiones
de la Santa Sede, en forma de subsidios del clero y bulas de la Santa
Cruzada.
f. En el control de las ciudades y nobleza, se nombraron corregidores a funcionarios dependientes de la Corona.
1.
En la Corona de Aragón
se impulsó tres instituciones nuevas:
a. El virrey o delegado real en cada uno de los reinos con
poderes ejecutivos y judiciales.
b. El Consejo de Aragón creado en 1494. Era un organismo
consultivo para el gobierno de la Corona y también actuaba como tribunal
supremo.
Para el gobierno de las ciudades, Fernando introdujo el sistema de la insaculación o sorteo para la elección de los cargos municipales con objeto de debilitar a las oligarquías urbanas
2.
Y finalmente, esa voluntad decidida de ejercer el gobierno efectivo en ambas Coronas se materializó en la constitución de otros consejos.
La ampliación de los dominios peninsulares. Para ello:
1. Conquistaron
el reino nazarí de Granada (1492). Por las Capitulaciones
de Santa Fe los granadinos conservaban su libertad religiosa y personal,
sus propiedades y derecho tradicional. Pero la situación de tolerancia duró
poco: en 1499, el cardenal Cisneros acabó con ella.
2. En 1512 el
duque de Alba ocupaba el reino de Navarra. Tres años más tarde.
La uniformidad religiosa fue el tercer objetivo de los Reyes
Católicos. Además de la conquista del
reino de Granada contempló otras actuaciones con la ayuda del cardenal
Cisneros: la reforma de la Iglesia, la institución de nuevo del Tribunal de la Inquisición (1478) y la
expulsión de los judíos (1492).
La política exterior
A pesar de la conservación de las
identidades de cada reino en la unión de Fernando e Isabel, su política
exterior fue única y estuvo inspirada por los intereses históricos de la Corona
de Aragón. Ello significó, ante todo, especial atención al espacio
mediterráneo, particularmente Italia. Por su parte, la atención atlántica,
propia de la Corona de Castilla, impulsó la conquista de las islas Canarias y
el descubrimiento de América.
En el Mediterráneo intervinieron
en Italia y el norte de África. La expansión por el Atlántico se inició con la
consolidación de su soberanía sobre las islas Canarias (1496). El
descubrimiento de América fue consecuencia del interés atlántico de castellanos
y portugueses durante el s. XV.
Cristóbal Colón ofreció a los
Reyes Católicos el proyecto de llegar a las Indias siguiendo la ruta hacia el
oeste en lugar de ir bordeando el continente africano. El acuerdo se concretó
en las Capitulaciones de Santa Fe (1492).
El 3 de agosto de 1492 salía del puerto de Palos de Moguer y llegaba a costas
americanas el 12 de octubre de ese mismo año. Colón volvería a realizar tres
viajes más en los que amplió el conocimiento de las tierras descubiertas.